16 Nov 2016

Parecería que las Pymes de la industria Argentina no termina de encontrar el rumbo. Los empresarios locales luchan con una problemática cultural que no alcanzan a resolver. Miran como espectadores a las multinacionales como invierten y ganan dinero, aún en tierras tan lejanas para ellos como la Argentina. Ven con una mística extraña, como compañías fundadas en la segunda guerra por personas bastante parecidas a sus padres o abuelos, y no entienden muy bien porque ellos consiguen éxito y los nuestros no.

Para mí la respuesta es clara. Hemos en los últimos 45 años vivido en una realidad extraña (comparada con el mundo industrial) donde el «dinero trabaja» y el objetivo medio de empresario es «jugar golf y que las compañías funcionen en control remoto». Hemos perdido la pasión y el orgullo del industrial por el trabajo, ese que dormía poco soñando con ese proceso que al ser más eficiente e innovador le permitiría tomar más y nuevos mercados. En vez esa pasión, con las crisis primero políticas y luego económicas, se transformó en pasión por el dinero, pensar sistemáticamente solo en el dinero hace de nuestros emprendedores personajes de una industria antigua y sin horizonte. Nos ven desde el exterior extrañados, como caso difícil de comprender, dado que culturalmente podemos ser un top ten mundial y sin embargo nos dirimimos en problemas que no tienen que ver con nuestro foco. Nos preocupamos de cómo no pagar una tasa de 20 o 30% y perdemos oportunidades de mejorar y/o aprovechar nuestra producción que en la mayoría de los sectores multiplican sus costos de materiales por dos y tres, es decir, la utilidad termina siendo un problema de falta de escala.

Resumiendo, no vemos en la discusión nacional la inversión del empresario argentino, la búsqueda de la eficiencia con tiempos y métodos de trabajo, el desarrollo de productos nuevos e innovadores. Lo decimos desde nuestra experiencia de trabajo, dado que fabricamos productos que se implementan en la industria (nuestros clientes) por estudios de producción eficiencia, y vemos que la mayoría de los clientes son multinacionales, no vemos en el sentir del empresariado nacional (dicho esto en general), el gusto y la pasión por invertir en bienes de uso que mejoren la producción, que embellecen las fábricas generando la sinergia de empleados, clientes y proveedores.

Tiempo, métodos, innovación, mejora continua, orden y limpieza, deberían ser sinónimos de industria y principal tema a tratar entre nosotros los empresarios. Esperemos podamos despertar de este letargo de la Industria Argentina de empresarios Argentinos, acompañados seriamente por el estado, Nacional, Provincial y Municipal.

Fuente: Ambito